Las moratorias en los préstamos y créditos debido a la crisis del Coronavirus

19.5.2020 (Tiempo de lectura: 10 min.)

Las moratorias en los préstamos y créditos debido a la crisis del Coronavirus

Una de las medidas urgentes extraordinarias para afrontar al impacto económico y social de la COVID-19 es la moratoria en el pago de los créditos y préstamos no hipotecarios, incluidos los créditos al consumo así como las hipotecas para la compra de la vivienda habitual en el caso de las personas que sufren dificultades extraordinarias para cumplir con sus compromisos de pago, así como los de sus respectivos avalistas.

¿En qué consiste la moratoria de préstamos?

La pandemia de la COVID-19 (Coronavirus) ha provocado una crisis sanitaria sin precedentes las consecuencias van más allá del ámbito de la salud, con impactos sociales y económicos severos. La economía ya ha comenzado a caer en picado, y el Gobierno ha tomado algunas medidas para proteger a los más vulnerables en primer lugar.

En general, la financiación solicitada para comprar un vehículo, pagar unos estudios, comprar muebles o cambiar los electrodomésticos tiene derecho a una moratoria, del mismo modo que el resto de créditos al consumo, ya que muchas personas han visto reducidos sus ingresos. Esto es así también para los préstamos hipotecarios (para la adquisición de la primera vivienda o local de negocio).

Esta medida, establecida en los artículos 21 y siguientes del Real Decreto-ley 11/2020, afecta a las obligaciones contractuales derivadas de todo préstamo o crédito sin garantía hipotecaria que estuviera vigente cuando entró en vigor este RDL. Es decir, se incluyen:

  • Préstamos hipotecarios
  • Préstamos personales
  • Tarjetas de crédito en su modalidad de pago fraccionado

Su efecto es "eximir temporalmente de la obligación de pago de préstamos y créditos no hipotecarios". Esto significa que:

  • Durante la suspensión, los contratos de préstamo no devengan intereses, ni los ordinarios ni los de demora
  • Las entidades financieras no pueden obligar a cumplir con las obligaciones de pago de las cuotas.

La duración de esta moratoria está estipulada por ley en tres meses. Son ampliables por acuerdo del Consejo de Ministros según la evolución de la pandemia de la COVID-19 y las necesidades de la economía.

¿Quién se puede acoger a esta moratoria?

Todos los deudores y sus avalistas solidarios, si los hubiere, que se encuentren en alguno de los supuestos de vulnerabilidad económica marcados por las distintas disposiciones legales a raíz de la emergencia sanitaria de la COVID-19.

Para ello, se debe acreditar documentalmente ante la entidad bancaria o financiera, que el titular del préstamo se encuentra en algunas de los supuestos de vulnerabilidad económica.

Si dicha solicitud es aprobada, la moratoria se hace efectiva en un plazo de 15 días como máximo.

Durante la suspensión o moratoria, la entidad no puede reclamar el pago de las cuotas ni de los conceptos que la integran, ni aplicar intereses.

Los requisitos de los supuestos de vulnerabilidad económica

Los beneficiarios de la moratoria deben enviar la solicitud tras asegurarse de que cumplen con los requisitos de situación de vulnerabilidad económica:

  • Estar en situación de desempleo o, en caso de ser autónomo o empresario individual, haber sufrido una disminución de ingresos en como mínimo el 40% respecto a meses anteriores.
  • El conjunto de la unidad familiar no debe superar, en el mes anterior al que se solicita la moratoria, un límite de ingresos determinado (tres veces el IPREM o 7519,59€ al año), un límite que puede aumentar en caso de circunstancias personales como discapacidad, personas dependientes que conviven, etc.
  • La deuda, incluyendo suministros básicos debe tener una carga económica superior al 35% de los ingresos de la unidad familiar.
  • Dicha unidad familiar debe haber sufrido una alteración de sus circunstancias económicas como consecuencia de la crisis, en especial al acceso a la vivienda o al pago de la hipoteca, multiplicándose por 1,3 como mínimo.

La solicitud de la moratoria de préstamos

Las solicitudes deben presentarse ante las entidades donde las personas afectadas tengan contratado el préstamo y pueden realizarse desde el 1 de abril hasta un mes después del fin de vigencia del estado de alarma.

La documentación que deben presentar depende del tipo de trabajador que lo solicite (por cuenta ajena o autónomo por cuenta propia), del tipo de moratoria que solicite y de las circunstancias familiares, pero en general son las siguientes:

  • Certificado que acredite la situación legal de desempleo y la cuantía de la prestación
  • Cese de actividad (autónomos), el certificado expedido por la Agencia Estatal de la Administración Tributaria o el órgano competente de la correspondiente Comunidad Autónoma.
  • Justificantes de la situación familiar: libro de familia
  • Certificado de empadronamiento
  • Certificados de grado de discapacidad, si aplica
  • Justificantes de la titularidad de bienes (nota simple del registro de la propiedad, escrituras de compraventa ...) o contrato de alquiler.
  • Documentación de créditos con otras entidades
  • Declaración responsable en caso de tener requisitos para calificar como “sin recursos”.

Si cumples con los requisitos, la moratoria se aplica de forma automática después de que hayas enviado la documentación y se haya evaluado.

Durante la moratoria el banco no puede exigir el pago de intereses ni cuotas, que no devengarán. Se trata de una pausa en el contrato a todos los efectos.

Alternativas a la moratoria legal

La principal alternativa, si no calificas para la moratoria legal puesto que algunos requisitos parecen elevados pero aún así atraviesas una situación difícil, la recomendación es negociar de forma individual con tu entidad.

A la entidad le interesará que contactes para buscar una solución, en principio, porque es una salida más deseable que un impago o una demora. Es muy posible que consigas algún mecanismo como:

  • Periodos de carencia
  • Créditos puente
  • Préstamos alternativos
  • Préstamos con aval
  • Préstamos con otras garantías

Los micropréstamos o mini créditos rápidos online de pequeños importes no están incluidos en el ámbito de la moratoria, así que hablar con la financiera es la única opción si no puedes asumir el pago de forma normal. La AEMIP se ha manifestado al respecto, recomendando a las entidades aplicar criterios de financiación responsable.

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