¿Por qué 70 años de edad es el límite para pedir un microcrédito?

23.8.2019 (Tiempo de lectura: 5 minutos)

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Las entidades crediticias se exponen a grandes riesgos cuando deciden realizar un préstamo. Al momento de conceder este beneficio, se toman en consideración todos los factores que pudiesen afectar la amortización de la deuda. Dentro de esos elementos influyentes está la edad debido a que puede incidir en la posibilidad de impago, más aún si se trata de personas que pertenecen a la tercera edad.

Para los préstamos al instante online no es una excepción. Hay criterios rigurosos que hacen respetar este factor.

¿Discriminación bancaria hacia adultos mayores?

Los bancos y otras instituciones financieras suelen prohibir el servicio de créditos a individuos mayores de 70 años. Esta medida se ha ganado el nombre de discriminación bancaria debido a que las empresas responsables no presentan alternativas para solventar las necesidades de dicha población flotante.

Son muy pocas las entidades que han decidido sacar provecho de las circunstancias descritas en función de mejorar las oportunidades de este sector social. El debate plantea que no todas las personas que sobrepasan el límite de edad establecido se encuentran incapacitadas. Muchas están activas y gozan de buena salud, en consecuencia, está sobre la mesa el hecho de que el riesgo de crédito debe estudiarse para cada caso en particular.

No obstante, considerando su edad, estado laboral y trayectoria profesional, significa un riesgo mayor para cualquier ente otorgar un beneficio económico en este sentido.

¿Por qué colocar el límite a los 70 años?

Según Antonio Abellán, quien es el director del departamento de investigación del CSIC de España, desde hace un siglo se ha fijado los 65 años de edad como un número que corresponde a etapa de ancianidad. De manera que las instituciones crediticias han sumado cinco años a ese plazo estableciéndolo a los 70 años. Sin embargo, esta restricción que afecta a los microcréditos va más allá de una categorización social.

En el caso del mundo de los préstamos las razones para negar un crédito a alguien que haya cumplido los 70 años obedecen a lo que se conoce como riesgo de crédito. Esta es una variable muy compleja que se utiliza para medir la posibilidad de impago en cada cliente. Por lo que, si se trata de un sujeto de avanzada edad, los cálculos apuntan a que las probabilidades de pérdida son superiores en vista de que la salud presenta una mayor vulnerabilidad.

Recordemos que el préstamo es una inversión para la empresa que lo otorga. Teniendo esto en cuenta, entonces podríamos deducir fácilmente que ceder un capital con bajas posibilidades de retorno es poco viable. Los microcréditos reducen el riesgo en tanto que sus plazos de pago son cortos. Pero, igualmente, estarían haciendo una transacción peligrosa porque este tipo de préstamos no exige garantías.

Soluciones crediticias para personas de la tercera edad

España es uno de los países más longevos del mundo desde esta materia porque tienen años con estas políticas. Destacando con una cifra de 8,5 millones de habitantes que pasan de los 65 años, es decir, un 18,4% de la población total. Esto quiere decir que una gran parte de los individuos requieren de una alternativa que les permita acceder a un préstamo. Chile ha sido pionero en este tipo de problemas ofreciendo la modalidad de las cajas de compensación.

El procedimiento consiste en descontar una cantidad mínima de la cuenta de pensionado mensualmente. Los intereses registran tasas muy bajas que rondan el 1,8% cada mes para un crédito de 12 meses. Esta operación no solo garantizaría que el grupo etario consiga préstamos congruentes con su situación, sino que también el acreedor podría cobrar el dinero en caso de fallecimiento o incapacidad.

Sin duda, adquirir un microcrédito a partir de los 70 años, o incluso un poco antes, puede resultar un obstáculo porque las entidades crediticias no desean aumentar el riesgo de inversión. Este es un parámetro de prevención que le ha hecho ganar el término de discriminación bancaria. Sin embargo, es necesario considerar que estas corporaciones funcionan como cualquier empresa que pone en juego su capital. Lo ideal es generar mecanismos de protección para que los acreedores puedan presentar más alternativas.

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