Préstamos para imprevistos, qué tienes que tener en cuenta

5.2.2020 (Tiempo de lectura: 10 min.)

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A la hora de tener un presupuesto familiar es fundamental tener una cantidad reservada para imprevistos. Este “colchón”, que se recomienda que cubra al menos entre seis y nueve meses de nuestros gastos, debe cubrir tanto problemas en los ingresos, como los derivados de perder nuestro trabajo, como especialmente gastos no esperados que hay afrontar de manera urgente.

El problema es que son muchos los que no pueden tener este colchón. Por ejemplo, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística del tercer trimestre de 2019, las familias españolas gastan más de lo que ingresan y su tasa de ahorro en este periodo ha sido negativa. De hecho, se calcula que cuatro de cada diez españoles no pueden ahorrar. Todo ello se traslada en un gran problema cuando surgen los imprevistos, problema que puede solventarse a través de un préstamo que cubra este gasto importante que hay que afrontar de manera urgente.

Qué tienes que tener en cuenta a la hora de pedir un préstamo para imprevistos

Un préstamo para imprevistos debe tener una serie de características importantes para que cumpla su fin. La primera, es buscar préstamos inmediatos que su concesión sea rápida. En la mayoría de los casos hay que cubrir un gasto urgente, como, por ejemplo, la avería de un vehículo que es nuestro medio de transporte principal para ir a trabajar.

Pero también es muy importante que sean flexibles. Si una familia tiene problemas o escasa posibilidad de ahorrar, añadir un gasto más puede conllevar que su presupuesto empeore. Por todo ello en esta flexibilidad hay que buscar un equilibrio entre dos variables principales: cuantía y tiempo.

Cuantía: El punto clave está en solo solicitar la cantidad que necesitemos. Muchos préstamos, por ejemplo, nos exigen mínimos muy altos cuando en realidad lo que necesitamos son cantidades más reducidas. Por ello busquemos aquellos préstamos con los que podamos recibir en un plazo corto la cuantía necesaria sin sobre endeudarnos. Pedir más cantidad puede ser tentador, pero tiene su coste.

Tiempo: Es una variable incluso más importante. El tiempo, el plazo de devolución del préstamo, junto con la cantidad determina la cuota a pagar. Aquí la clave está en buscar un equilibrio. Si elegimos un plazo muy corto, el coste de la financiación (intereses) es menor pero la cuota muy alta puede que no sea asumible para nuestra economía familiar. Por lo contrario, alargar el plazo, supone una cuota pequeña -más asumible- pero que globalmente el coste sea superior. Es importante elegir un préstamo que nos permita devolverlo cómodamente.

No poder hacer frente a las cuotas de tus préstamos genera un coste mucho más elevado en intereses de demora o gastos de reclamación por lo que es importante que elijas aquella cuota que te permita pagar sin problemas, aunque demores algo la devolución. Además, muchos préstamos permiten que puedas hacer pagos anticipados con los que anticipar la cancelación del préstamo.

En definitiva, pedir financiación para cubrir un imprevisto es una solución cómoda, sencilla y ágil que te permite hacer frente a este imprevisto, pero, a la hora de pedir esta financiación tienes que tener en cuenta no solo cubrir ese gasto, también buscar la mejor fórmula para poder devolver el préstamo con los menores costes pero, especialmente, sin que genere problemas a tu presupuesto familiar.

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