Proyección de España en la economía europea

13.8.2019 (Tiempo de lectura: 5 minutos)

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No es un dato nuevo que España se ubica entre los países con mayor desequilibrio económico en comparación con otros países pertenecientes a la Unión Europea.

El Fondo Monetario Internacional redujo las expectativas de crecimiento a un 2,1% del Producto Interno Bruto. Según Christine Lagarde, presidenta del FMI. Esta cifra disminuyó de enero a abril debido al escabroso panorama que se espera para los años siguientes.

La tendencia económica en España

Desde el año 2018, España ha logrado mantenerse con cierta dificultad en vista de que no ha habido cambios de fondo que supongan alguna transformación favorable significativa. Aún continúa establecida una corriente cortoplacista en los planes económicos, de modo que no se puede encontrar una medida con resultados duraderos. El profesor de la Universidad Loyola Andalucía, José Vallés, asegura que esto se debe a la falta de políticas que disparen la producción.

Siguiendo esta premisa, el catedrático explica que sería una de las vías más adecuadas para salir de dicho patrón estacionario y así encajar con la economía europea. Si no se toman decisiones que modifiquen la estructura financiera, en lugar de salir de las pequeñas coyunturas a lo largo del año, el sistema se verá afectado por sus debilidades. Entre ellas están la abaja tasa de personas activas laboralmente y el bajo nivel de industrialización.

¿Qué se atisba para los años venideros?

El diagnóstico realizado por el especialista antes mencionado apunta hacia dos factores para el futuro:

  1. la economía seguirá desacelerándose, pero, aun así, se mantendrá en un porcentaje de crecimiento no inferior al 2,0% en 2019 y 1,9/2,0% en el 2020. Sin embargo, no será suficiente con estabilizar los números, de igual forma el riesgo de caer en una tendencia bajista está presente en caso de que no se atiendan los generadores de esta cuerda floja.
  2. La producción de empleo estará entre 11,9 y 12,0% representando una disminución con respecto a este año que se situó en 13,5%. Si se cumple este vaticinio, el 2020 concluirá acompañado de una necesidad de financiación de 2,2% que será invertido en la administración pública. Por otra parte, los Presupuestos Generales del Estado (PGE) están pendientes de aprobación, aunque los expertos tienen la certeza de que no se hará.

Actualmente, 21,5% de la población nacional vive bajo circunstancias de pobreza extrema. Mejorar su estatus depende de la aprobación del PGE, por lo que la superación de este punto no tiene buenas perspectivas hasta el momento. Teniendo todo esto en consideración, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo económico, recomendó a España que destine el 20% de su PIB para fines de gasto social con el objetivo de alinearse con la economía europea.

El estado de “La España vacía”

España ha entrado en un proceso de desertización conocido como “La España vacía”, cuyo síntoma es el hecho de que el territorio nacional se está quedando sin personas. Para el año 2012 se calculó que una cantidad mayor a 1.200 municipios contaban con menos de 100 habitantes, y 4000 por debajo de los 500. Tales estadísticas son preocupantes si lo que se busca es impulsar el sector industrial, pues el declive productivo podría agravarse hasta llegar a detonar un déficit económico relevante.

A partir de este análisis se podría concluir que la economía española debería arriesgar capital en inversiones que se traduzcan en un crecimiento preponderante a largo plazo. Sin duda, el país puede mantenerse con las medidas que ha venido implementando, pero existen factores sociales, como la desertización, que pueden dar una sorpresa desagradable en el ámbito financiero.

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