Todos los años habrás oído hablar en televisión o en la prensa de la inflación anual sufrida en España. ¿A qué se refieren con ese término? ¿Tengo que preocuparme? ¿Es algo que me va a afectar en mi día a día? Si te preguntas alguna de estas cuestiones, estamos aquí para resolverlas.

En este artículo te explicamos qué es la inflación, cómo afecta a tus bolsillos y cómo poder evitar que el valor de tu dinero pierda poder adquisitivo.

Inflación y poder adquisitivo

La inflación es la subida generalizada y sostenida durante un periodo de tiempo de precios de los bienes y servicios que consumimos. Es decir, los alimentos que compramos en el supermercado, el carburante, la electricidad y todo lo que adquirimos hoy, es más caro de lo que era ayer, y decimos que hemos perdido poder adquisitivo.

Un ejemplo muy habitual es el de los salarios. Si las empresas no suben los salarios de sus empleados cada año acorde con la subida de la inflación, podemos decir que los empleados están cobrando menos que el año anterior, pues están perdiendo poder adquisitivo. Es decir, con el mismo dinero, compran menos productos y servicios que antes.

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¿Por qué se produce la inflación?

Hay varios motivos por los que se produce la inflación, siendo los más comunes los que se muestran a continuación:

  • Un descuadre entre la oferta y la demanda de los productos. Esto es, aumenta la demanda de los consumidores de bienes escasos y esto hace que suban los precios.
  • El incremento en los costes de producción de las materias primas que asumen las empresas, como la electricidad o los servicios de logística, que repercutirán en el precio final del producto o servicio que adquieren los clientes.

¿Cómo se calcula la inflación de un país?

En España, la inflación se calcula a través del denominado IPC, o Índice de Precios al Consumo, que valora los productos básicos que consumen las familias. Esto es, desde los alimentos de la cesta de la compra hasta la gasolina, ropa, artículos de tecnología, automóviles, algunos servicios representativos, como los seguros del hogar, etc.

De este modo, se comprueba lo que uno debe gastar hoy para comprar exactamente los mismos productos que comparaba el mes pasado, determinando así la subida de la inflación.

La tasa del IPC considera 479 artículos que componen la cesta de una compra tipo y los resultados son publicados mensualmente por el INE, Instituto Nacional de Estadística.

Consecuencias de la inflación

La principal consecuencia de la inflación para los ciudadanos es la pérdida de valor adquisitivo, siempre y cuando sus ingresos no se hayan incrementado exactamente en la misma cantidad en la que lo ha hecho la inflación.

Al final, tener el dinero “parado” en nuestra cuenta bancaria hace que pierda valor con el aumento de la inflación. Del mismo modo que, por ejemplo, aquellos que tengan préstamos o hipotecas a un tipo de interés variable, tendrán que pagar una cuota superior, ya que los bancos incrementan este tipo de interés acorde con la subida de la inflación.

Ejemplo práctico

Imagina que estás ahorrando dinero cada mes para cuando tu hijo vaya a la universidad. Suponemos que has conseguido ahorrar 5.000 € en un año. Si ese mismo año tu hijo comenzase la facultad, como esta te cuesta justamente esos 5.000 € anuales, podrías pagarla sin problemas.

Ahora bien, si tu hijo no comienza la facultad hasta dentro de un año, y la inflación ha subido un 3%, significa que ahora la facultad te costará los 5.000 € más la subida de la inflación, es decir 5.150 €. Por tanto, con la misma cantidad de dinero del año pasado no podrás hacer frente al gasto, es decir, has perdido poder adquisitivo a consecuencia de la inflación.

En conclusión, si queremos saber si un ahorro nos está generando riqueza, tenemos que restarle el efecto negativo de la inflación, que afectará a la rentabilidad final.

¿Qué hacer para que la inflación no nos afecte?

Si queremos que nuestros ahorros o nuestro dinero en la cuenta corriente no pierda poder adquisitivo y no se devalúen, debemos recurrir a la inversión. Tener el dinero “parado” es precisamente lo que va a hacer que cada año valga menos, debido a la subida habitual de la inflación cada año.

Por tanto, si queremos revalorizar nuestro dinero debemos buscarle una salida que nos dé rentabilidad y, a ser posible, una rentabilidad superior a la subida de la inflación. Por ejemplo, podemos depositar cierta cantidad de dinero en una cuenta de ahorro que nos proporcione un tipo de interés, en un depósito bancario, en un fondo de inversión o bien invertir en bolsa, entre otras opciones. Sin embargo, si queremos obtener una rentabilidad mayor a la inflación, no queda más remedio que optar por productos con tipo de interés variable, y esto supone asumir más riesgo que con un producto financiero a un tipo fijo de interés.

Así, cada uno debe elegir la alternativa que mejor se ajuste a sus necesidades y, sobre todo, al riesgo que está dispuesto a asumir, según su situación financiera personal.

Fuentes: La Información, El Economista, Público, BBVA, Banco Santander, 20 minutos, Expansión

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