Consejos para erradicar deudas dañinas

21.5.2019 (Tiempo de lectura: 5 minutos)

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Gozar de unas finanzas sanas está relacionado con evitar la acumulación de pagos pendientes. Para que el récord financiero de una persona sea productivo deben existir ingresos y egresos continuos que beneficien a corto y mediano plazo su historial bancario. Sin embargo, no todas las deudas se pueden categorizar en un grupo específico donde se pueda decir que son benignas o malignas.

Algunas de ellas generan mayores preocupaciones y gastos severos, pues han provocado un déficit de una magnitud tan grande que no es posible reducir. Para estas situaciones desesperadas, existen ciertas maniobras que pueden ayudarte a salir de ellas.

¿Qué es una deuda dañina?

Endeudarse no siempre es sinónimo de una mala decisión, existen múltiples programas de préstamos capaces de impulsar metas personales. Incluso, los gastos del día a día son salidas de dinero que benefician el perfil de todo cliente. Por lo tanto, una deuda dañina es aquella que genera gastos que no son contemplados en un presupuesto estandarizado y que no puede ser cubierta debidamente.

Las deudas buenas son esas que permiten realizar un proyecto productivo a mediano o largo plazo. En el caso contrario, las deudas dañinas se derivan del uso irracional de las tarjetas de crédito, continuos gatos superfluos u otra ayuda financiera para adquirir bienes innecesarios que rebasan la capacidad de pago.

Consejos para contrarrestar las deudas dañinas

  • Incrementa la entrada de dinero: buscar ingresos extra es una medida que no falla cuando se ha contraído una deuda grande. Recurre a tus habilidades pensando en una actividad en la que puedas extraerle algún beneficio monetario en tiempos libres. Si prefieres una vía más práctica consigue un trabajo durante los fines de semana. Junta la totalidad del dinero que devengues y úsalo de inmediato para saldar el pendiente.
  • Vende bienes innecesarios: una forma eficiente de obtener dinero rápido es poner a la venta esos objetos que no son de primera necesidado tienes tiempo sin usar. En estos casos de emergencia debes pensar en artículos de lujo y diversión que te puedan ayudar a amortizar una buena fracción de tu compromiso. Aplicando esta táctica podrás sentir una mayor tranquilidad mental para terminar de pagar el resto.
  • Recorta gastos: los que están envueltos en una deuda dañina deben eliminar todos aquellos gastos que generen un egreso por conceptos superfluos. Debes tener en cuenta que el tránsito hacia la recuperación del equilibrio financiero estará marcado por restricciones temporales. Durante este tiempo quizás no puedas salir con amigos, tengas que cancelar suscripciones de servicios o no tengas la solvencia para comprar ropa porque puedes destinar ese dinero a liberarte de la deuda.

El discernimiento es la clave para erradicar deudas dañinas

Como se puede contemplar, este tipo de deudas se acarrean por aspectos casi imperceptibles como salidas frecuentes, gastos en disfrute personal o micro transacciones. Por lo tanto, la inestabilidad económica podría ocurrir por múltiples factores. No obstante, es posible hacer frente a esta situación.

Cuando se produce una deuda que perjudica la economía personal se ha cometido el error de no haber discernido entre lo que realmente se necesita y el deseo de obtener algo. Saber identificar ambas causas del gasto futuro determina los resultados de las finanzas. Esto no implica que en ocasiones no haya lugar para el lujo, sino que se deben fijar límites de riesgo. El sujeto debe preguntarse cómo va cubrir los posibles gastos que genere el bien adquirido pues es probable que no pueda enfrentarlos.

Establecer una jerarquía atendiendo a los aspectos prioritarios de la vida es una buena forma de diagnosticar si conviene endeudarse. El parámetro para reconocer si una deuda es dañina debe ser extraído de un análisis proveniente de la situación particular. No existen fórmulas preexistentes, lo único que puede evadir una circunstancia de este tipo es sincerar nuestro nivel económico teniendo en cuenta que el incumplimiento siempre va a costar más dinero.

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